Arrogancia POLÍTICA y política ARROGANTE
Constantemente nos aborda una razón para defender al soberbio que miramos en pantalla y alabamos como si la cordura estuviese de su lado, sabiendo que las sandeces rebotan con frecuencia por sus labios. Ya no sé si nacemos atados a la política o esta nos ata para que lideremos nuestro juicio y nos encolericemos con opuestos, opuestos pensadores. Algunos pasamos, dejándola aplastada por alarmante pero otros sentimos amor hacia ella, así como a su vestimenta y sus adornos. Defendemos su pasión y su libertinaje y la llevamos tan adentro que dudamos de nuestra demencia. Nos observan desde agujeros insospechados y nos acusan de gritar y expandir sus dogmas con tal de separarnos o dividirnos. Otras veces solo nos queda arrogancia y prepotencia para poder dar la cara a incrédulos y mentirosos que expanden falacias aunque ellos las aman como a su propia vida. Deberíamos mirarnos a las caras y comprendernos, sintiendo el peso de la historia que nos inclina hacia el extremo más radical pero eso...
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ResponderEliminarQué poema tan bonito para recordar ahora, Arantxa. Vamos a recuperar las cosas que nos dice Bécquer: las golondrinas, las madreselvas, el rocío, los jardines... Eso sí volverá. Porque hay cosas que no deben volver. Vamos a reflexionar jjj.
ResponderEliminarMuchísimas gracias Elena, confío en que todo vuelva y volvamos a ser felices con los nuestros y que Becquer nos ayude un poquito a apreciar los pequeños detalles
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